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Tío Sam, ¿una carretilla para cargárselos?

Por Alvaro Tomas

La lucha de nuestro país para que otros más “poderosos” no nos afecten por tener un principio de impuestos territorial y usar incentivos fiscales para atraer inversión extranjera directa no es, como muchos creen, un tema de lavado de activos, evasión fiscal o de conozca su cliente. Es un tema de competencia. Punto. En un mundo globalizado donde los dineros se mueven según más le convenga al que los invierte, los países ayudan a sus empresas a generar ingresos y crear empleos utilizando subsidios, incentivos fiscales, etc. Apple instala una sucursal de ventas internacionales en Irlanda acogiéndose al régimen impositivo irlandés de 12.5% que, dicho sea de paso, es más bajo que el impuesto en Panamá (25 %). Y Apple lo hacen para sacar un beneficio fiscal y comercial y así poder competir con Samsung, Huawei, Nokia, etc. Es competencia básica, capitalismo puro y duro: menos impuestos; menos costos de producción; menor precio al consumidor; más ventas; más ganancias para los accionistas.

Al ser un tema de competencia comercial, esto debe ser visto en el foro mundial adecuado. Lo dijo Dan Mitchell, Senior Fellow del Cato Institute,  en su magistral conferencia* realizada en días pasados en la ciudad de Panamá: nuestro país debe defenderse de los embates de los países miembros de la OCDE en la Organización Mundial de Comercio (OMC) ya que éstos no practican lo que predican. Como muestra un botón: por qué nos presionan para eliminar las acciones al portador si más de 20 de los 34 miembros de la OCDE las permiten en sus países?

Pero volviendo a la OMC.  A los estadounidenses (líderes del cartel de la OCDE) ya los han encontrado culpable en dicho organismo. Es posible que Panamá presente una demanda; ese es el foro correcto para nuestros reclamos ante los ataques de la OCDE en que nos nombran paraísos fiscales o países no cooperadores. En 1999, la Unión Europea demandó la legislación estadounidense conocida como Foreign Sales Corporation (FSC) ya que se trataba de un subsidio de exportación que se le otorgaba a las empresas norteamericanas en forma ilegal puesto que iba en contra de los lineamientos de la OMC. La OMC  encontró culpable al gobierno estadounidense y  éstos derogaron en el 2000 dicho subsidio pero, seguidamente, emitieron el Extraterritorial Income Exclusion Act (EIE) en noviembre de ese mismo año. Es decir, un incentivo fiscal para las empresas que vendían en el extranjero y generaban ingresos fuera del territorio norteamericano.  No cobrar impuestos por las ganancias generadas en el extranjero? Hmmm….A mí me suena familiar.

Sigamos: (pensando que esta genialidad engañaría a los europeos) la Unión Europea en el año 2001 vuelve y demanda, ante la OMC, a los Estados Unidos ahora por que la regulación EIE también era una manera injusta de competir ya que aliviaba la carga tributaria de las empresas exportadoras estadounidenses. Por supuesto, la OMC encuentra culpable a los Estados Unidos y los condena a US$4 billones en multas. Es cierto que, difícilmente, se cobrará esa multa pero al menos da: (i) le dio una victoria moral a la Unión Europea al demostrar las prácticas ilegales de los Estados Unidos y (ii) le da argumentos para negociar en otros temas comerciales o diplomáticos.

Como ven los Estados Unidos busca beneficiar a sus empresas y a su país siempre que puede. Eso es lo correcto, eso es competir en un mundo globalizado. Y Panamá no puede hacer lo mismo? Panamá debe ejercer su derecho a que se le respete su soberanía y que todos los países jueguen limpio y con las mismas reglas.

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