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Panamá, la OCDE y la Crisis Financiera

Eduardo  Morgan Jr.

Octubre 2008

Los  ataques  de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) contra Panamá  y otros Centros Financieros a los que califican como paraísos fiscales, no tienen otro motivo que la intención de acabar con la competencia que estos, gracias a la revolución tecnológica, representan contra los miembros de su Club (Ver La doble moral de la OCDE y los Centros Financieros Offshore).

La aplanadora de la OCDE  parecía imparable hasta que los países afectados expresaron su deseo de someterse pero poniendo como condición, lo que se conoció como  el “Level Playing Field”. La OCDE confió en que podía conseguir la unificación mundial de la cooperación fiscal y que sus miembros, muchos de ellos reconocidos paraísos fiscales ─no gravan con impuestos  los intereses de los depósitos de los extranjeros en sus bancos, o como Inglaterra, que tiene el famoso “non dom” por el cual los extranjeros adinerados residentes no pagan impuestos sobre sus ingresos y el más grande, EEUU no grava tampoco las ganancias de capital y permite a los depositantes en los  bancos y a los inversionistas en Bolsa total anonimato─ también aceptarían las condiciones que la OCDE quería  imponer a los llamados Centros Offshore.

La más grande decepción de la OCDE ocurre cuando el Congreso de EEUU, con el respaldo total de la opinión pública, liderada por el sector financiero, se opone rotundamente a dar información a los Fiscos extranjeros de los depósitos e inversiones de sus nacionales y Suiza hace lo propio con la Unión Europea. Ante esta derrota la OCDE se olvida  del “Level Playing Field” y pretende que todos los Centros Financieros no pertenecientes a la  OCDE están obligados, porque a ella le da la gana,  a dar información fiscal y divulgar los titulares de los depósitos bancarios a los miembros de la OCDE que se la pidan.. A esta nueva imposición la han bautizado como el principio de la  transparencia e intercambio de información efectivo, cuya base filosófica no es otra que la cooperación ─léase sumisión─ que deben los países pequeños a los países ricos.  La premisa del “Level Playing Field”   desaparece por la imposibilidad de que la misma sea aceptada por los principales socios de la OCDE, encabezados por EEUU, y es reemplazada con la desnuda imposición del fuerte sobre el mas débil.

La OCDE no fue capaz de recomendar ninguna medida que hubiera podido evitar o mitigar la gravísima crisis financiera que estamos viviendo y que puede provocar una crisis económica aun peor que la que vivió el mundo como consecuencia del colapso económico que empezó en 1929. La culpa de esta crisis la tienen los países de la OCDE y su causa es la falta  de transparencia en sus mercados financieros y la gran inmoralidad con que se manejó el sistema. En la entrevista que el diario El País, de España, le hace el 26 de octubre de este año al Presidente de Alemania, Horst Kohler, quien fue  también gerente del FMI y Presidente del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, éste expresó textualmente:

“La falta de transparencia de los mercados ha sido el origen de una situación en la que los riesgos del sector financiero se han extendido por todo el planeta y han alcanzado a clientes de todo el mundo. Lo que convierte al sistema en monstruoso es el hecho de que, al final, ya nadie sabe quien ha comprado de hecho estos riesgos.”  Por otro lado la inmoralidad de las ganancias absurdas que producían esta vulgar especulación ─ejecutivos con ingresos de más de 100 millones al año y empresas de papel con miles de millones en ingresos anuales─ no logró alertar  al muy bien remunerado Secretario General de la OCDE y a sus muy bien pagados directores.

Lo inaudito  e inaceptable, es que la OCDE ahora está tratando de tapar su incompetencia y la inmoralidad de sus socios y pretenda echarle la culpa de la debacle a los Centros que ellos llaman Offshore. Así, el 21 de octubre, en medio de la monstruosa crisis, el Secretario General de la OCDE,  en un discurso ante 17 países miembros arremete contra los centros que el llama tax havens, y con amenazas y presiones propone (léase bien esta ironía)  “implementar  totalmente la TRANSPARECIA y los estándares de intercambio de información fiscal”. Pero la OCDE no está manejada por ineptos que puedan creer que nosotros tenemos la culpa del desastre financiero mundial. No. Ellos se han dado cuenta que con la pérdida de confianza en los centros financieros tradicionales, países como Panamá y Singapur serán los grandes ganadores. Por eso vuelven a amenazarnos con medidas punitivas si no nos autodestruimos eliminando la confidencialidad bancaria y nuestro impuesto territorial para así dejar de existir como centro financiero internacional. Con Singapur sabemos que no pueden. Esta es una Nación orgullosa y digna que tiene una historia de enfrentamientos contra las presiones que quisieron hacerle desde fuera y ahora es tan rico y con tan grandes reservas que lo necesitan, al igual que a China y al Japón, como fuente de fondos para aliviar la debacle financiera. Por eso les queda Panamá. Debemos prepararnos para estos ataques y es imperativo que nuestro gobierno le preste atención a las peticiones de todas las asociaciones que tiene que ver con los servicios internacionales y a las cartas que en el mes de mayo y de julio de 2008 le enviaron al Presidente de la Republica la Asociación Bancaria y la Cámara de Comercio instándolo a aplicar la Ley de Retorsión, como única vía para salir de las listas negras y, lo que ahora es más importante, para enfrentar los futuros ataques inmorales de los prepotentes rectores de la OCDE.

28 de Octubre de 2008

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