PROLOGO. Con lenguaje directo y con una claridad asombrosa a pesar de los difíciles temas que aborda, el doctor Eduardo Morgan nos lleva de la mano a través de su importante misión al frente de la embajada de Panamá en Washington. Aceptó la posición – a costa de un sacrificio personal- decidido a mejorar la imagen de Panamá y presentarles al gobierno y al pueblo norteamericano la realidad de nuestro país, imagen que ha sido severamente dañada por la dictadura de Noriega, terminada en forma tan burda y sanguinaria por la operación Just Cause que de justa no tuvo nada. A todos los que viajamos por el extranjero nos ha tocado encontrar en los medios de comunicación –sobre todo norteamericanos- noticias tergiversadas de la situación real de Panamá, que nos llenan de indignación sin poder hacer nada al respecto.El capítulo dedicado a la razón de las sociedades anónimas offshore es realmente interesante e informativo para los que como yo –y creo que la mayoría de los panameños- sabemos muy poco de esas corporaciones anónimas que los medios de comunicación muchas veces tildan de paraísos fiscales utilizados para negocios ilícitos únicamente. El doctor Morgan nos expone su utilidad y estructura en forma convincente con amplias referencias y su convencimiento de que las presiones sobre Panamá para que cambie su ley de sociedades anónimas para acabar con el centro de servicios de Panamá, Zona Libre de Colón, centro bancario y la constitución de sociedades offshore para beneficiar la Zona Libre de Miami y las múltiples sociedades offshore de Delaware y de otros Estados de la Unión que pasan desapercibidas.
Su comentario final sobre el problema del narcotráfico nos enfrenta con la injusticia del antipático proceso de certificación y la necesidad de reclamarle a Estados Unidos que antes de exigir que otros países limpien su casa, debe empezar por la suya. Es más que justo que contribuya con los gastos en que incurrimos para interceptar las toneladas de cocaína que pasan por nuestro país.
“MEMORIAS DE UNA EMBAJADA” debe ser lectura obligada para todos los que en alguna forma nos preocupamos por el presente y futuro de este país, porque nos lleva a entender los factores que influyen y pueden afectar negativamente el desarrollo de nuestra economía de servicio que no es solamente el Canal. El Embajador Morgan pueden estar satisfecho de haber cumplido su labor al demostrar que las actitudes sumisas en nuestras relaciones con Estados Unidos nunca han rendido los frutos que se logran con una actitud digna.

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